Enamorados de Dios
Del diario de Chiara
15 de noviembre 1968
Desde que se ha progresado en el conocimiento del Corazón de Jesús que, vivo, palpita en el Cielo por nosotros, se hacen con la gracia de Dios nuevas experiencias espirituales.
En la iglesia, durante la visita al Santísimo, cuando se le dice: te amo, la palabra contiene verdaderamente la realidad; no solamente la realidad de la voluntad, sino la del afecto, ese afecto ardiente que es humano y también divino.
Gracias a Dios, en verdad esto se puede experimentar.
Que el Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad, mantenga nuestro corazón al calor del suyo para que sea el cofre que contiene este único néctar tan valioso: el amor.
Sí, el amor, el de quien que está por obra de Dios, enamorado de Dios. Exactamente así.
Entonces la vida aquí en la tierra es plena, ya no le falta nada.
«Corazón por corazón». Así, mientras la llama esté encendida. Después, en la desolación, en la aridez: corazón desolado por el Corazón abandonado de Jesús.
Pero siempre «Corazón por corazón».
Ahora se comprende mejor -y se repite como cosa nuestra-: «Sagrado Corazón de Jesús, haz que te ame cada día más».
Chiara Lubich
Publicado en Escritos Espirituales/2

